10 mar 2017

KRYON ante la Hermandad Femenina Lemuriana (32) en Tucson, Arizona.

Canalización de Kryon por Lee Carroll
ante la Hermandad Femenina Lemuriana (32)
en Tucson, Arizona, Febrero de 2017

Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Según costumbre de esta canalización, mi socio se aparta completamente. He dicho esto antes, pero para este grupo digo que mi socio no recuerda lo que se habla de aquí en adelante, y eso es en honor del género, porque es el único varón aquí.  Él tendrá que escucharlo después, porque esto es para ustedes.
Se honra al género. El Espíritu no tiene género; ustedes no tienen género del otro lado del velo. Pero como hemos dicho antes, recuerdan a Lemuria y la Hermandad Femenina porque esta vez llegan como mujeres; eso es por designio, para que algunas recuerden cuando fueron también mujeres en Lemuria.
El marco de tiempo es confuso, hasta para sus maestras. La precesión de los equinoccios es un bamboleo de 26.000 años, pero hemos mencionado el hecho de que el comienzo de Lemuria fue hace 50.000 años. Por lo tanto, la precesión de los equinoccios que ustedes tuvieron en 2012 fue la segunda que algunas han atravesado. Esta noche algunas de las diosas presentes han formulado preguntas. Se honra mucho lo que ustedes han atravesado.
Hablamos de tiempos muy, muy antiguos; tiempos elementales, iniciales, de aprendizaje. Responderé directamente a una de las preguntas que hicieron . Pregunta: Cuando Lemuria estaba cercana a su destrucción, ¿qué pasó con el disco solar que fue a Perú? Respuesta: No hubo destrucción de Lemuria. La montaña se hundió lentamente, la burbuja de magma que la había elevado empezaba a disminuir, y se convirtió en las islas de Hawái; no hubo destrucción. Pero durante ese proceso de hundimiento que duró años, hemos contado algunas de las cosas que tuvieron lugar. En primer lugar: el miedo. ¿Cómo podían saber si no iba a desaparecer completamente en el océano? Solo algunas de ustedes estaban allí. Como ya hemos señalado, allí se pasaba por una sola reencarnación, y luego iban a algún otro lugar del planeta. Es casi como si Lemuria fuera una sesión de enseñanza principal, desde donde la enseñanza se llevaba con ustedes en su akash, en la reencarnación,  al lugar adonde fueran a reencarnar, por miles de años en el planeta. Es como si Lemuria fuera una semilla de conocimiento y enseñanza. Ustedes no reencarnaban allí nuevamente.
De modo que ustedes no se conocieron entre sí, sin embargo algo aquí las une, y les contaré qué es, y no lo he mencionado de este modo anteriormente.  ¿Había un disco solar?  Algo así. La mitología cambia con el tiempo, pero hay verdades semilla sobre ciertas cosas que permanecen guardadas en el akash y se repiten. Tal vez leyendas que ustedes luego hacen volver y hablan de ellas.
Cuando esa isla que fue Mu o Lemuria empezó a hundirse para transformarse en muchas islas, el pequeño continente que luego fue Hawái fue evacuado lentamente por todos ustedes, hombres y mujeres. Los hombres eran los que remaban; incluso en el viaje, lejos del continente que se hundía,  ustedes, las mujeres, guiaban a los hombres. Esto es algo de lo que hablamos, tal vez lo mencionamos. Cuando se subieron a las canoas y los hombres remaban, empezaron tal vez a ir hacia el hemisferio sur; las estrellas eran distintas. ¿Cómo navegaban los hombres? Eran marinos expertos y cuando algunas de ustedes empezaron a navegar y remar con desesperación para encontrar otros lugares donde estar, cruzaron hacia el hemisferio sur donde las estrellas eran desconocidas para todos.  ¿La respuesta?  Las mujeres guiaron.  Las mujeres tampoco conocían las estrellas, pero tenían maestras de las estrellas, y sabían hacia dónde ir, incluso aconsejando a los hombres mientras navegaban. Imaginen: los hombres nuevamente acudieron a ustedes: vayan hacia allí, vayan hacia allá.  Muchos lemurianos fueron a dar a Sudamérica. Hacia allí tienden a ir las corrientes, y allí desembarcaron.  Algunas llevaban artefactos que para ustedes eran preciosos. No había un disco solar; había muchos.  Y la razón era que se les dio un disco que contiene sus instrucciones más preciadas de las madres lemurianas, con eso grabado en el disco. Era anterior a la imprenta, queridas, (se ríe), era anterior a poder grabar algo en alguna cosa, y que tuviera sentido. Tal vez anterior a los lenguajes escritos que hoy conocen.  Se lo dieron sus madres. Eso es el disco solar.
¿Existen aún hoy? ¿Podrían encontrarse? La respuesta: algunos todavía perduran. Algunos se encontrarán.  Eso fue la respuesta a una pregunta.
Les daré la respuesta a todas las otras.  ¿Cuál es la relevancia de su experiencia en Lemuria con respecto a hoy? ¿Cómo las ayudaría?  Para vivir de un momento al siguiente, para criar a sus hijos, para ser tal vez diferentes por estar en algo en que no estuvieron antes. Déjenme decirles qué las une aquí. Es simple, y si se dan cuenta, les dará escalofríos a todas.
En aquellos días, en los días iniciales de su registro akáshico en este planeta, todas ustedes tenían madres maestras lemurianas que se sentaban con ustedes. Maestras de las estrellas, y ustedes sabían que ellas eran sagradas. Fue parte de lo que hizo Melli-ha, conducirlas a esos lugares, en esas ceremonias donde las madres pleyadianas originales les enseñarían. ¿Y qué les enseñarían?  Su espiritualidad, su chamanismo, su naturaleza preciosa, para que pudieran guiar una civilización, para que pudieran distribuirse sobre la Tierra,  y su akash llevaría la verdad, y ustedes la oirían. Y les diré algo: todas ustedes, que alguna vez estuvieron en Lemuria, llevan una brillante semilla en su akash que recuerda esto. La buscan, la quieren.  Es el epítome de la maternidad y la femineidad. Es algo que ustedes captan, es la energía de la diosa,  que ustedes saben que existe desde las estrellas.
Todas ustedes las vieron y recibieron enseñanza de ellas. Melli-ha tenía que organizar todo eso, hacer que sucediera, conducirlas a los grupos de enseñanza; eso era Lemuria. Hoy esa semilla está en su akash, y en definitiva es práctico porque es la verdad y la compasión del dios dentro de ustedes.
Las pleyadianas fueron sus maestras lemurianas provenientes de las estrellas; eran las lemurianas originales. Son las maestras, las pleyadianas. Entonces, cuando les enseñaron ese modelo que tuvieron,  madres de madres, diosas de diosas, eso es lo que recuerdan. Eso quieren captar, es la semilla, y aún está allí. Si pueden mantener su equilibrio, la Hermandad Lemuriana tiene que ver con descubrir la semilla, aplicarla a sus vidas y difundir la compasión del conocimiento enseñado originalmente desde las estrellas, a sus hijos, a sus familias, a quienes las rodean, y a ustedes.
Porque esa enseñanza hablaba de una vida práctica, no importa que fuera elemental, que fuera una sociedad inicial, o fuera una moderna. Porque Dios es Dios, nunca cambia, y la verdad de cómo actuar, comportarse, equilibrarse y volverse compasiva es siempre la misma, de una generación a otra y a otra.
Pero la razón para la Hermandad Femenina hoy es que la semilla se ha perdido. Miren lo que ha hecho la humanidad consigo misma. Miren cómo lo que solía ser la energía chamánica de las mujeres se ha salido de curso. Es hora de que regrese lentamente, y solo podrá hacerlo cuando ustedes empiecen a recordar la semilla. Toda madre presente aquí querría imitar lo que les enseñaron las maestras de las estrellas. ¡Ustedes las conocieron! ¡Se sentaron con ellas! Les da escalofríos. ¿Pueden recordar algo? Si no pueden recordar, les diré que su akash sí recuerda, y no hay nada como eso, ser humano. Y solo las mujeres tienen el conocimiento.
Y ahora saben qué podría ser lo que las trae aquí. No solo la celebración; no solo la recordación, sino la semilla.
Que comience la ceremonia.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro

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